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abre una hoja blanca para verse las pupilas
sombras chinas sobre flores de papel
descuelgan muecas del rictus húmedo
la nostalgia pasea cómoda
por la faringe
la saliva
la lengua
saborea el dulce
el almíbar lo disfrutan las hormigas
que le trepan a las uñas de los pies
divertido cosquilleo
va sumergiendo en sepia
las memoriosas gotas
hay un amor viejo
hay un amor viejo cubierto de ropa
inmune a la rutinaria radio am
metódico y cabal en su silencio
besos sí,
en la pantalla
pero no roces sugestivos ni trasnoches
sólo un balbuceo entre almohadas
que suplica otra presencia
Visitas
Un circo de ropas negras se instaló en mi casa,
con malabaristas de clavas rotas
y bailarinas de tules inmóviles.
Dos mujeres equilibristas apenas caminan
hacia el punto quieto.
Suena la música: lento llanto de velas derretidas.
Yo aplaudo y espero
a que se haga la hora
para que todo se vaya por la puerta del invierno.
últimos días
¿cuánto faltará para el esperado exabrupto?
vendrá como un chico
que ignora la medida de la conveniencia
mientras come un alfajor
o estruja muñecos de hule
cuando el molde deshecho aprieta
la existencia se acerca a lo precario
y así
acaban las promesas con dedos cruzados
_____________________________________¿me ensuciaré
_______________________/otra vez con pegote de caramelo?
_____________________________¿voy a volver a verte?
__________________nunca probé la crema del cielo
_____________love love love
_____________todos los juegos
_____________todas las veces que quieras
sillas que giran
la frase se repite idéntica durante las ocho horas:
no lleva mi firma
prefiero pensar
que no es mío
el frenesí de estos dedos sobre letras y números
sino que me lo prestan lo cambio
por noches cortas
y siestas en transporte público
El timbre de la voz que pelea licencias
fastidia al resto de los ojos
incluso a este par que está
viendo montañas o programas de chimentos
pero simula bien
ha aprendido a autografiar horarios
de salida y entrada
sin dedicatorias cariñosas
nadie hace lo que quiere
nadie está en su lugar
sentado en sillas que giran
Manuela
Retuve el rojo del tiempo hasta hacerme voz de parto.
Las mejillas nuevas se apoyan en mi pecho
y la visto con sudor que huele a mar
Manuela abre los ojos
Manuela estalla
Saltó su cuerpo por la ventana para escaparse de mí.
las excusas
resbalaron sobre el temblor
escalando el músculo veteado de nervios
ahora se escurren
hacia atrás por puertas de casas chorizo
retumbando en listones de madera
en el piso astillado por tacos y enaguas
la altura de los techos
permite estirar la burla
fábula breve encastrada con sombreros de plumas
vuelven en nylon
de colores chillones superpuestos
y en cabellos de tonos nunca cerca del gris
rebotan entre ellas
hasta escuchar el sonido de alarma
esta calle tolera sólo un minuto de mentes recreadas
habrá que volver pronto para que nadie nos encuentre
jueves, diciembre 23, 2004
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1 comentarios:
Me encanta... quisiera conocerte, Alejandra Aguirre, quisiera poder hablar con vos...
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