jueves, diciembre 23, 2004

Mauro Quesada: No era tan difícil estar cuerdo

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Los muertos
también tienen sus propios muertos
pero dentro de la muerte
todo es menos grave
ya no duelen
sólo son una molestia
como un ventilador
que da frío en la madrugada
o un té sin azúcar.



No era tan difícil estar cuerdo. Lo logré cumpliendo los dictados de los libros de autoayuda. Salgo a correr todas las mañanas, enciendo velas por toda la casa, me doy aliento a cada instante. Cambié los brotes psicóticos por brotes de soja. Me gusta mi nueva vida. A diario ensayo la sonrisa frente al espejo, manteniendo en secreto mis perversiones.



Impuntual

Encuentro a mis vecinos
saliendo de sus casas
dejaron de ver los noticieros
el viejo recién afeitado dice:
"está muerto".

En ese instante
me veo
con la sangre
brotando de mi boca.

No hay nada que hacer
siempre llego tarde a todos lados.




Qué consuelo patético
el de perder con grandeza.

Estábamos en un bar
y yo te hablaba
de cosas que creía inteligentes
pero sólo mirabas los cuadros
o a aquella pareja
que se peleaba a los gritos.

De repente apareció una multitud por la puerta
y en el medio Sabina
con una botella de Johnny negro en la mano.

Antes que pudiera encender un cigarrillo
él te había seducido
con su voz ronca y española
yo sólo quería emborracharme rápido
para no ver la escena humillante
y fantasear que algún día
escribiría como él.

"Por favor Joaquín, dejala
vos podés tener la mujer que quieras
ella me gusta de verdad,
no me hagas esto".

Al día siguiente te convertiste
en otra canción de resacas.



Algunas tardes
cuando no hay bocas ni ojos
me empujo
a la región secreta que detesto
suicido palabras
en un sacrificio absurdo
para así hundirme
en la intemperie del arrepentimiento
donde sólo encuentro el muro
que devora los días



¿Cómo describir la felicidad?

Es más fácil hablar del dolor
enternece a las mujeres
y da prestigio a los poetas.
Ahora sonrío
con un golpe de brisa en la cara.
En otro momento me hubiera sentido un idiota.



Tendré que explicarles
a mi madre, novia
y amigos
todos orgullosos de mí
que yo no soy
el gran poeta que creen.

A lo sumo
un respetable mentiroso.

1 comentarios:

Lic. Gustavo Leonardo Gottfried dijo...

Mauro: La verdad es que escucharte leer los poemas fue un placer. Funcionaron muy bien oralmente. Pienso además que me interesa lo que tiene cierta carnadura o la impostura de algo biográfico, como dirían Walter y Osvaldo.

Gustavo