De pronto percibió
una sabiduría inasible.
La idea era tan perfecta
que cuando quiso decirla
no pudo.
…
Viajé toda la noche:
ahora te busco, adormilada.
Me rasgo la piel
como si fuera de otra, pienso
en tus párpados vencidos
y en los días que nos esperan.
...
Hasta ahora
nadie supo ver
el collar de cuentas transparentes
que rodea mi cuello por las noches.
...
¿Qué fuerza novedosa
mueve a esos girasoles
los hace desafiar su ley
mirarse unos a otros
romper filas?
…
Tu reflejo en mi cara
empezó a cantar
y la máscara
que creí tan firme
se desprendió
revelando esta piel.
Quise bailar sin coñac
y casi lo logro.
Por suerte el espejo
no mostró la caída.
Ilusión de que fueran
dos pensamientos.
Pero sos yo
en mis invenciones.
...
Un destello se mueve
las olas, al retraerse, me arrastran
con rumor de papel crepe.
Ahora vuelven despacio, suaves
hasta que sin aviso enloquecen
y me dejan patas arriba, estupefacta
cubierta de algas trituradas.
...
Veo tu forma de dormir
al cruzar en tren
campos de girasoles
que también a mí
debieran maravillarme.
Los demás fotografían viñedos
paredes ocres, puentes.
Disimulan quizá
y en realidad lloran
como yo, con los ojos cerrados.
ver textos de Daniela camozzi en el motivo es el poema número dos
domingo, diciembre 18, 2005
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1 comentarios:
Al fin! Nos estábamos perdiendo de tanto paisaje!
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