domingo, diciembre 18, 2005

Mariana Suozzo: Soy muy joven para morir de angustia

Definiciones posibles del acto poético

semilla semejante al alpiste / joven capaz de comerse su propio fruto / acrobacia / poesía / pájaro pequeño / un día en la vida del floricultor / rama que apunta al cielo por la noche / yuyito / poema / perfume despiertasentido / pluma que hace cosquilla en donde no hay posibilidad de risa / anteojo para ver en tres o más dimensiones / hazaña / verso que te hacen creer / planta de papel / hijo de cartón


“si se te diera por sucumbir, no olvides que desde el cielo,
una heladera entre nubes, te dará la bendición”
zuzincozu


roberto, soy muy joven para morir de angustia


ya tendrías que haber arreglado el refrigerador
que te llevaste de mi casa hace algunas semanas
un dolor comenzó a estrujarme el alma
por las noches, cuando intento el sueño,
mi heladera a punto de morir
me persigue rengueando por la habitación


cuando venía a visitarte pasé por la casa
dónde leonardo solía vivir antes de mudarse a españa
su padre me dijo que él y su esposa
se habían marchado ayer
algo muy importante ha quedado sin ser dicho


deberías comprender, estoy sufriendo
me sentiría más aliviada si ya la tuviera conmigo
sé que tu socio se fue de vacaciones
estás solo y sin la camioneta
las cosas se han puesto difíciles, este asunto
se vuelve cada vez más y más importante
supongo que no hay manera de que me traigan
el aparato en los próximos días


los que me rondan rumorean
y yo sospecho que es totalmente cierto,
que como no le encontrás arreglo
la abandonaste sin remordimiento
junto a otras chatarras descompuestas


soy una persona sensible, es verdad
me había encariñado con aquella cosa blanca,
resplandeciente, que me vendiste en octubre
pero estuve pensando y tal vez
deberías darme otra heladera, esa que me mostraste
de color marrón y congelador,
de ser así tendríamos que hablar
del reintegro en dinero que me harías
porque la otra tenía freezer


roberto, esto no solo me quita el sueño
también deteriora mi salud
no me mires de esa forma
y comprendé porqué un sábado por la tarde
encendí una vela perfumada
y me recosté para ver como el sol
desaparecía entre los edificios de enfrente,
pensaba: esta es la primer gran pérdida
que sufro desde que me mudé


a vida en el departamento no es complicada
ordeno las mismas cosas día tras día
solo me esfuerzo porque todo lo que hay adentro
tenga algo que ver conmigo y el ambiente
pero desde que dejaste alojado en la cocina
aquel armatoste ocre, despintado
algo luce verdaderamente mal


reconozco que tuviste un lindo gesto
aquello que sentí como un premio consuelo
me ayudó a pasar lo peor del verano
al menos pude conservar el agua fresca
pero ya no puedo verla, mis ojos la esquivan
como si ella cargara con la culpa, además
me recuerda que para trabajar sos bastante lento


son las siete, supongo por tu seña
que ya querés bajar la persiana, yo también
debo partir unas amigas me esperan para ver un video
brincaría de alegría si esta semana
aparecieses por mi casa
casi como si no te esperase me darías una sorpresa
al traerme algo blanco, brillante, otra vez resplandeciente.


El perro se queja detrás de la casa
bendita es la hora en que las cosas se apagan
el pensamiento despojado galopa
sobre las torres de enfrente
el silencio es violencia de primer grado
(una quemadura leve) ¿qué silencio
es criminal como el zumbido de una mosca?
un sonido leve y persistente
perfora cualquier sentido, la voz tiembla
disuelta -se olvida- hasta que una pared habla
mientras el resto permanece mudo
pronunciar la palabra rompería los ventanales
el coro afónico es una idea misteriosa
(se viene abajo como un castillo de crema)
la voz se alimenta de cantos ordinarios
bendita es la hora del silencio:
nadie es capaz de oír.


Escribo por la anécdota
cuando eras feliz o infeliz da igual
yo no había nacido más bien estaba
en camino. Entonces toda esa parte
no la sé porque no habitaba la casa
pero me contaron que por las noches
mirabas fijamente un pie hasta que
te vencía el sueño. Era una forma
de jugar al ajedrez, aunque solamente
podías hacer un movimiento:
meter el pie adentro de las sábanas.


Todas las plantas
han muerto en esta habitación
muchas veces el cuerpo funciona
como la puerta de las heladeras
en la calle, el verano es fatal
pero adentro el agua permanece fresca:
es triste que algunas flores
no soporten las miserias del clima.

ver textos de Mariana Suozzo en el motivo es el poema número dos

2 comentarios:

Anónimo dijo...

es la humedad, lo que mata

dolo dijo...

excelente.gran escritora. creo que muchos valorarán tus poemas;difundilo y verás...