domingo, diciembre 18, 2005

Mario Torres: Naranjada

Ars poética

Picazón del niño, que te susurra al oído: “no te vayas”.


*
Nada como dar vuelta atrás
le comuniqué a dos palomas del suceso.

las sombras de la claridad incipiente
toman un color cada vez más incierto
no es el gris, no el negro
es algo que se desliza
por todo lo que puede chocar.

nos debemos a los ancianos, y sus perezas
como cuando lloviznan
al despertar de la ciudad
docenas de siglos colados
el vacío siempre está en transición
salta esta pena

___________ “cuidado escalón”.


Naranjada

La mañana es perfecta
si ruedas y te acuñas como moneda
en la rendija del colectivo.

las calles son siempre las mismas
solo se disfrazan ante nuestros ojos
la próxima parada es: la de una década atrás
y como notarás, la volcanidad del suelo
nos mueve en un vaivén de azares
que nos llevan a instantes paralelos.

las ventanas nos muestran
una estática diferente por dentro y fuera
mientras: podemos fagocitar jacarandas, semáforos en rojo,
brazos de plastilina, pero nada como la satisfacción del jugo de naranja.


*


Los recuadritos de la vereda matinal son tan diversos,
que uno puede perderse en sus formas collage de colores mustios,
casiopeas de piedritas, patitas de ciempiés.
la mañana anuncia vuelos sin destino lo vertiginoso del sol
desmaya giros de colectivo abrazan las esquinas el despertar fue:
______La bolsa amarilla que bailoteaba
en el cruce de las avenidas ______mientras dos aves suicidas
estaban a punto de ser arrolladas.
después, todo volvió a dormirse.
un joven de traje camina como en un funeral, sus ojos entumecidos.
odio tanto los segundos en que el semáforo cambia. esta repetición diaria,
preludio de ansiedad me vomita entre sus sobras.



Gotera


La lectura del piso
en la lluvia del día anterior
es mapa de archipiélagos
que orillan en los bordes de las veredas
la caspa de los árboles
cuaja en los arroyos
que derivan en las cloacas.

al amanecer.

“se necesita un plomero”
vaya anuncio pensé.




*

Es urgente que los colores
caigan de tus ojos
las hojas se corrieron a la derecha.

un globo verde nos separa
y de pronto: pasas por mi espalda
era un globo suave
espumeante de baba.

la ciudad salta
la hoja que hamaca declina
reflexioé quizás:

“Las cosas no tienen más movimiento que
el que habita en nuestros ojos.”



*


Algunos nacen despiertos
y en sus cicatrices
la muerte se retuerce herida.

cambian las casas
cambian los padres
cambian los días

hasta que el corazón podrido
se les cae a fondo, en alguna esquina
y en sus fibras
la vida se les deshilacha.

Algunos nacen despiertos
perseguidos por todo
lo que empoza en sus ojos
husmean mañanas, lamen
las carroñas de la tarde.

Algunos nacen despiertos
otros nacemos muertos.

*

Las cosas transcurren sin reflexión
es el flujo que nos lleva
en la fontana eterna
que del cielo al infierno va.

cae lentamente
sin la menor imperfección
el agua es cristalina, y en gotas de fuego
los corazones confundidos van.


*

Era una de esas tardes
en que todo estaba sucediendo
un niño daba vueltas y vueltas
y se fundía como carrusel
en los brazos maternos
pagando la moneda
que dura toda la vida.

dos palomas de pasarela
desfilaban al sol
y los abuelos
los abuelos se estaban cayendo:

“Atrapa uno a tu destreza”

los arboles habían tenido
sus charlas, las monjas cantaban con su libido
los cartoneros hacían los bajos
todos encajábamos felices
como la tapita de lapicera, tan jugosa
entre mis dientes.



*

Bienvenidos al carrusel de mi infancia
donde el caballito místico de dos cabezas
flota en el aire, y los vagones se extravían
por las calles empedradas de recuerdos,
de los recuerdos rotos
por esta fragilidad en la memoria.

Bienvenidos a donde nacen todos los colores
donde ríen las melodías del viento
donde la noche nunca nos alcanza.

Bienvenidos a esta plaza
roja, de sangre derramada
por los niños muertos
a esta efímera danza.


*

La tarde y una premonición:

“el cielo cayó como pluma
envuelta en nubes.”

¡es tan pobre el amor!

las pausas en mis pies
hacen que las personas
giren alrededor
intento de concepción determinista
de lo azaroso de nuestro camino.

mas no deja de sorprenderme
tenerte a mi lado...
si llegas o te vas no es lo importante.

la percepción del destino nos atrapa
como cuando me arrastro a tu encuentro.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

que capo!!! segui con el poder de la simpleza