domingo, diciembre 18, 2005

Martín Sánchez Ocampo: Con la luna como referente

Ars poética

Aquellos
que fueron lo mejor y lo peor
sirven para escribir poemas.



El silencio de las aguas turbias
elaborado en nuestro ritual
ha llegado.

Nos hace extraños.

Ninguno se atreve a confesar
que su propia quietud y perfume
se han vuelto preferibles.



Yo acá escuchando Low
de Bowie.

Estaría bueno que vinieras
te mostraría cómo es el proceso
pero decidí no convocarte más.

Prefiero terminar la noche sobre un escenario
en el que se desata una tormenta
allí
los efectos especiales son reales.


Los zorzales incontenibles me despiden
en el inicio de las horas efímeras.

Salgo al encuentro de las luces blancas rojas
titilantes de los automóviles.

Sobre las veredas
tubos de neón apelan al deseo de otros
me dictan frases que no entiendo.

Encandilado
tal vez consiga salvar la brecha
entre las musas eléctricas y el papel.



Punteo a un cordero, a un conejo
y demás piezas colgadas
en ganchos a tantos pesos x kilo.

La agitación que siento
no es tan distinta
a la que me provocan tus piernas
tu cintura
recortadas por una luz intermitente.

El ritmo de discoteca se diluye
en esta llovizna fría de agosto.


A pedido tuyo
han puesto rejas al borde de los andenes.

Ahora voy y vengo
cabizbajo
haciendo sonar el Tam Tam
de las placas flojas de hormigón.

Las vías
limpias de sangre y carne
ya no son lo mismo.


Elegimos tomar cada uno por su lado
nos mareamos con el calado de las veredas
pisamos los frutos caídos
contra el concreto infértil.

Arrojamos microbombas libertarias
que nos encarcelan cada vez más
ya somos expertos en repeler.

A contramano de las flechas pintadas sobre las paredes
evitamos la Guía ‘T’ y los mensajes de texto
como el tero
ponemos el grito en un lado y los huevos en otro.

Con la luna como referente
nos cruzamos en las calles de Parque Chas
pronunciamos ruegos sofisticados
bajo la amenaza de una lluvia púrpura.

Sólo nosotros escuchamos
el canto de los grillos sobre el pavimento.


Conozco un colectivo
estancado en el barro under.

Los pasajeros bailan
se miran a través del espejo
van a oscuras
apenas iluminados por las luces negras
colgadas en los vértices del parabrisas.

Las nenas yonkis
escapan de una convención
caminando en la neblina.

La idea es que suban a nuestro transporte
y ensuciarlas un poco.


ver textos de Martín Sánchez Ocampo en el motivo es el poema número 2