domingo, diciembre 18, 2005

Martín Vazquez Grillé

Ramón Choquebiri, peso mosca

Tal vez llegue a ser un buen mediano
comiendo mucho
en especial pastas con salsas bien grasosas
o alimento balanceado
para pollos, pavos y otras aves de corral.
Las viejas del barrio todavía suelen
invitarme a sus casas para darme chocolates,
(Doña Cándida insiste
en regalarme tubos de total magnesiano)
y comentan por lo bajo
lo frágil de mi estado atlético.

Pasaré los próximos años de mi vida
alimentándome bien
haciendo ejercicio por las mañanas
así tal vez llegue a ser un buen mediano
en la edad justa
o un pesado como la Mole Moli
y podré trabajar en el circo
asustar a los niños
robar la comida de los animales.


Lo mejor de tu vida me lo he llevado yo

Nunca supe muy bien por qué
bailabas como Flavia Palmiero
al costado de la pileta del hotel de Setia
en Villa General Belgrano
con esa mallita celeste a rayas azules
mojándome todo cuando yo
ya me había secado
mientras pensaba acostado a tus pies
en la mejor manera de decirte
debajo de un sauce florido, a la noche
caminando por el centro
o en las hamacas del fondo
escondiéndonos de tu hermano
si querías ser mi novia, antes de cerrar los ojos
para besarte mejor.


Cuanto más me ignores, mas cerca estaré



Los rostros se consumen
de tanto mirarse.
Llegan a ser paisajes de ruinas.
Valerio Magrelli


Una tarde pude tocarte la mano:
aproveché la tormenta
para llevarte corriendo por la pendiente
sabiendo que ibas a tropezar
al saltar las piedras del arroyo.

Con las rodillas en el piso miraste resignada
como mis dedos se estrechaban a los tuyos
mientras el primer relámpago
iluminaba el monte.


Tu inocencia salvaje me la he bebido yo

La última vez que nos vimos
fue en Pergamino al amanecer
paramos a desayunar antes de seguir
el viaje de vuelta,
sentada en una hamaca del Parque Municipal
acariciabas mi pie con el tuyo
mientras la radio del lugar anunciaba
un dia de calor agobiante.


Stevie Nicks

Cruzo la ruta desnuda
alguna del medio-oeste americano
a bordo de un Dodge coronado, verde-gris metalizado
atento a las chicas que hacen auto stop.
Entonces vos, apareces brillante
en medio de la noche
cuando todavia nadie te conoce
y me pedis que por favor, te de un poco de Pepsi
antes de llevarte hasta Denver
para ver a una tia que canta
en el coro de la iglesia.


Ariadna en Naxos

Todo lo que no entendí, me hizo lo que soy:

Los días pasan temblando
aprendo a pescar con el agua en las rodillas
y poco a poco construyo una casa
para refugiarme cuando llegue la lluvia.
Las joyas que me regalaste
las enterré en la playa hasta el día del rescate
los hombres me alzarán y cubrirán mi cuerpo desnudo
me ofrecerán frutas, vino y dulces para el postre
uno de ellos preguntará qué quiero
con maneras suaves y galantes,

voy a contestarle que quiero morir
que me pongo triste cuando pienso demasiado.


ver textos de Martín Vazquez Grillé en el motivo es el poema número dos

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Kerouac escucha a Fleetwood Mac.Piensa que mucho amor puede matar.

Anónimo dijo...

esta bueno eso... no se me habia ocurrido, ja