A veces, al caer la tarde, el viento lleva su mirada hacia lo lejos
más precisamente hacia un muro rocoso
donde sucumben las personas que nadan perrito o flotan panza.
El mar es inmenso sobre lo ancho del mundo
mira un envase plástico vacío de gaseosa La bichy ahora
y se pregunta: ¿Por qué nada resulta como esperamos?
...
Una música que le resultaba familiar
en el final de una película
lo hizo añorar sensaciones que creía extinguidas:
tardes de invierno con café con leche espumante y canciones
que abrigaban un hogar.
...
Tiene un gusto salado de mar en la boca
empacado por la vaga promesa del año entrante.
La mística de la juventud fue un maquillaje
colocado sobre las arrugas de lo que ha seguido envejeciendo.
...
En la calle el sonido de una flauta, música vieja
tiene cientos y cientos de años.
La música es aún más rara que el amor.
Esta es una canción de amor para una era
en que las casamenteras son computadoras.
...
Escribió el nombre de ella con todo tipo de aderezos
en un local de comidas rápidas
dentro de su hamburguesa con lechuga y tomate.
Era un hombre docto científicamente.
...
Tanta tranquilidad resultaba sospechosa
la torta del casamiento de sabor vinoso subía solitaria por el ascensor
la gente degustaba nuevos chocolateados
y los tres pomeleros de la residencia para fiestas recibían azotes del temporal
como una época feliz salpicada de momentos de tristeza que no son tan tristes.
...
La ducha y demás higiénicos menesteres vivificando día tras día
ecos de cantos montañeses: Está cansado, se le imponen los pies.
...
La hiedra, el bramido del viento, la cortina mosquitero, cuadratura de vauquita regordeta
bajo parasoles imbuidos por familias con tornillos flojos por ahí.
...
El mar tenía para los impresionistas una atracción irresistible
idéntica a la novia que quiso al quiste como la mejor prenda de su armario.
...
Brisa del Atlántico
Extraño el color violeta metalizado del envoltorio de los alfajores Havanna de fruta
y de los alfajores de nuez- recubiertos con chocolate blanco-, la nuez en el centro.
Cuando Havanna era un producto cien por cien marplatense
las empleadas no usaban uniforme de Boy Scout como ocurre ahora
y el amarillo de las cajas con doce o veinticuatro alfajores concordaban
con los versos de John Milton en El Paraíso Perdido:
Tú, sol, ojo y alma de este gran mundo
Hoja de saldos
Hubo un día que mi abuelita Carmen me dijo: ¡Qué lindo quedas con el pelo ondeado!
Esa misma mañana al mirarme de soslayo en un espejo del subte, comprobé que tenía
melena digna de poeta simbolista francés de siglo y medio pasado.
Remontar el bolo impersonator en disposuitque
Mis longos cabelos llegarán a su fin
tres mechones en plan rasta sugieren el paso por el barbero.
Este invierno es ideal para reanudar la visita a la nutricionista
el chocolate con churros de La Giralda caló hondo en mi estómago en ayunas
-hipnotizado por el neón de letras verdes: submarino, sandwiches, toddy.
¿Tenet liquores amarunt?
…
Ingreso desastrado al club de madres
donde las línguas foram calendas y joyas de la cantera.
Una honrosa bien hechora aspirabat purpureumque o savia petebat heu! heu!
lympha, non ego, como gaivota zurcida al corrente ano. Sue cabelo al vento
longos corpos novos da época.
Pizza Capricciossa
Un hombre de vieja estirpe
la importuna
con sus herramientas afiladas
el salero arriba de la mesa.
Mate expresso Cass-Boss
Pericia en la lucha contra estados holgazanes
la voz del club de oyentes
lectura en alto rango poético de versos para iniciados
misal de laringes: taller.
Nos apalearon aluzinajes chamuscados y el cóctel con mini brochettes, pinchos de pollo, una bandejeada de dulces y champagne a discreción, a la espera de las sirenas
Si en la mitad de la noche, nos despierta un olor de incendio...
será por culpa de un cortocircuito provocado por el alargue de la amoladora
que compramos en el mayorista de herramientas
donde olvidé buscar cintas de todo tipo.
Es una constante mientras pasamos la vida juntos
asumir una realidad muy severa: A mi se me queman siempre los aparatos
y en cuanto a nuestras peores pesadillas
las mamaderas trepan en punta.
Sería fantástico inculpar a nuestros exóticos vecinos adolescentes
por lanzar un habano de sus padres en dirección a tu camisón nuevo
sin que llegara a destino
provocando una chispa en el delicado escobillón de cerda
que dejamos acostado en el piso de madera de la habitación
con las ventanas entreabiertas...
Cuqui: No soy celoso pero estoy aprendiendo a sobrellevarlo.
Frío de noche con cartón corrugado
Ya no siento añoranza por lo que fui alguna vez
compraremos helados en una noche helada
con el afán de seguir rimando
las joyas preciosas saqueadas
en caja de seguridad bancaria para un robot espía dañado por bazucas.
Prohibido hacer intervenir al recuerdo
A la hora de escribir siempre hay una ventana abierta
por donde entra el aire
en la fuente de los pesares.
Viejos adoquines cambian por el bienestar del peatón con celular. Recordá tu secundario apagando la cerilla del cigarro dentro del inodoro de un baño ajeno.
Siempre creí más trascendentes los días de elecciones
estar parado con el documento en mano haciendo fila en la mesa que me tocara votar
que cada aniversario de cumpleaños a punto de soplar las velitas y pedir los tres deseos.
Mientras el presidente de mesa canta el apellido compuesto y el acceso al cuarto oscuro
es inminente, uno puede percibir el rancio aroma de las escuelas estatales
es como si de pronto el caballito de batalla sobre educación y futuro del país
que tanto escuchamos hablar o leímos en el periódico
nos detonara en la cara...
ver textos de Nicolás Dominguez Bedini en el motivo es el poema número dos
domingo, diciembre 18, 2005
Nicolás Domínguez Bedini: Cuqui: no soy celoso pero estoy aprendiendo a sobrellevarlo
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